lunes, octubre 20, 2003

Mientras pinto el lienzo que me diste ayer (tiempo indeterminado) porque te sobraba uno (todo lo que te sobro, yo me quede con el), saco de mi sopliditos de risa, que ya no oigo ni de broma, que ya no corre por mis días. Hoy despojo eso que vi al saltar de la cama, mientras estaba dormida y creyendo que me tiraba al infinito. Ya desperté, con moretones en las rodillas, no por la caída al infinito sino por lo que ahora soy con eso que encontré en ti: buenos días, buenas tardes, buenas noches, buenas madrugadas. Esto que estoy formando con mi mano es diferente a (sonido prolongado) todo (expresión tajante), con largas esperas y encuentros ralos. Somos como el árbol que nace a las orillas de un cerro de arena y se detiene ahí con todas sus fuerzas y a pesar del viento y a pesar de nosotros mismos, que inútilmente gastamos el tiempo en miedos. Este lienzo tiene mucho color, tiene lo que necesita para ser libre y fluir y fluir… (Sin necesidad de currículo, ja, ja)

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